Nunca antes votar fue un retroceso para la Democracia

Hoy, domingo 29/11/2009, a estas horas de España, ya se han abierto en Honduras las mesas a las que están convocados todos los ciudadanos para elegir nuevo Presidente.

Se trata de un proceso electoral convocado en el Gobierno Democrático del Presidente Manuel Zelaya y que ha mantenido el Gobierno de Golpista de Roberto Micheletti.

La Comunidad Internacional -salvo por EEUU, Costa Rica, Colombia y Panamá- ha mantenido que, como mecanismo de presión y por entera coherencia Democrática, no reconocerá el resultado de dichas elecciones en tanto en cuanto el Presidente Zelaya no fuera reintegrado a su cargo como Presidente Constitucional. Con éste fin se llevaron a cabo una serie de rondas de negociación con muchos altos y bajos hasta que -por fin- se llegó al acuerdo; no obstante prácticas dilatorias del Gobierno de Micheletti y del Congreso de Diputados convirtieron en papel mojado el acuerdo, dándose, hoy por hoy, por roto.

Tras el 28/Jn, día del Golpe, el Gobierno de Micheletti llevo a cabo una serie de políticas de corte represor para neutralizar las manifestaciones de la población, que pedían el retorno de la Democracia. Son varios los medios de comunicación cerrados por hacer “terrorismo mediático contra el Gobierno”, miles las personas ilegalmente detenidas, miles las torturadas, con vejámenes de todo tipo, incluyendo las violaciones de tipo sexual, unas decenas muertas claramente durante las maniobras de represión y otras cientas en condiciones dudosas, decenas las desaparecidas… y, en general, toda la población sometida a un ambiente militarizado en el que las libertades han dejado de ser lo que eran hace apenas cinco meses atrás. De ahí que las prácticas dilatorias para implementar el acuerdo hayan supuesto no sólo un burla hacia la Comunidad Internacional, que presionaba por una salida pacífica del conflicto, sino que una burla al pueblo hondureño, que con ilusión deseaba por fin la vuelta a la tranquilidad democrática.

El Presidente de EEUU, Barack Obama, ha dicho que con las elecciones “se podrá comenzar de cero” o, dicho de otro modo, “vamos a hacer como si aquí no ha pasado nada.”

Hoy domingo 29, bajo la mirada de observadores del Partido Popular Europeo (que no han condenado el Golpe ni presionaron por una vuelta del Presidente derrocado) miles de hondureños acuden a votar a unos candidatos que (tampoco) nunca condenaron el Golpe y que, más allá, lo legitimaron; pero acuden a votar con la esperanza de que, si no fue por el acuerdo, sea con las elecciones como se vuelva a la Democracia. Acuden a votar, no obstante, sin ser del todo consientes de que -paradójicamente- nunca antes votar fue un retroceso para la Democracia.

Como no se puede reconstruir la Democracia a partir de un Golpe de Estado, votar es legitimar el Golpe, votar es taparse los ojos o volver la vista hacia otro lado, votar es el reconocimiento masivo de que el Derecho nos queda grande a los hondureños y de que las cosas no podemos resolverlas de otro modo si no es “a la brava”. Votar es decir SÍ a la impunidad, a la ilegalidad, a la inconstitucionalidad. Votar es un retroceso, es admitir que al próximo -si hace falta- “también le daremos Golpe de Estado.” En estas elecciones votar no significa legalizar al siguiente Presidente, sino que convalidar todo un sistema represor que no podemos aceptar.


Este 29-N, hondureño, no seas partícipe de la farsa. No votes. La Razón, el Derecho, la Democracia y la Comunidad Internacional, abrumadoramente te respaldan.


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Ronal Boquín es Licenciado en Derecho por la UNAH, Magister Iuris en Derecho Comunitario Europeo y Doctor en Derecho Constitucional por la U. Complutense de Madrid.
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